CARTA Nº 5 : LAS DIFERENCIAS ACEPTADAS SIEMPRE OS ENRIQUECEN

CARTA Nº 5 : LAS DIFERENCIAS ACEPTADAS SIEMPRE OS ENRIQUECEN




Mis queridos nietos:

En estos tiempos tan cambiantes y convulsos donde la vida acaba de darme por quinta vez un regalo maravilloso, acaba de nacer mi tercer nieto, quiero haceros partícipes, de nuevo, de mis emociones y sentimientos.

Soy un hombre inmensamente feliz. Cierto que es una felicidad no exenta de responsabilidad, pero, al mismo tiempo, llena de ternura, de amor incondicional. Consideró que no hay nada más hermoso que veros crecer, desarrollaros, disfrutar de vuestros errores y cómo aprendéis a superarlos. En definitiva, veros vivir es el lujo que me depara la vida. ¿Sabéis que el amor que existe en mi corazón nunca se reparte entre los que van llegando a nuestras vidas, muy al contrario, se multiplica y crece? Así es. El amor por cada uno de vosotros nunca disminuye, siempre aumenta.

También me inunda un sentimiento de profunda responsabilidad desde el momento que asumo que los adultos que os rodeamos seremos modelos para vuestro aprendizaje de cómo transitar por la vida que iniciáis. Así que me gustaría comentaros uno mis principios básicos, por si en algún momento consideráis útil o necesario recordar lo que aquí os digo con el fin de discernir qué senda habéis de elegir.

El mundo que os rodea está sufriendo, en algunos aspectos, cambios vertiginosos. Me gustaría hablaros específicamente de uno de ellos que espero y deseo que os afecten inmensamente a vuestra vida: el imparable camino de la igualdad de la mujer en derechos y obligaciones con el hombre. Esta es la verdadera esencia del feminismo: la igualdad sin más, sin adjetivos. Pero esto no puede ser así solo para vuestras hermanas, primas, madres, abuelas, amigas... Esta igualdad va mucho más allá. Todos los seres humanos somos iguales, valemos lo mismo, seamos negros o blancos, mujeres u hombres, gays, heterosexuales o transexuales, creyentes de uno de los dioses al uso o ateos, altos o bajos, gordos o delgados, discapacitados o no... y todos, TODOS, merecen nuestro respeto. Cada ser humano es igual y diferente a cualquier otro. Sea un gran ebanista o una estupenda soldadora, un campeón de atletismo o una discapacitada física, una excelente ingeniera o un discapacitado intelectual, todos valemos lo mismo y estamos en el mismo nivel en derechos y deberes y tenemos el mismo estatus de persona.

Hasta aquí os estoy diciendo lo que siento y lo que firmemente creo. Sin embargo, en la vida real no se dan estas condiciones. Nos encontramos chicos que (imbuidos irracionalmente de un “don y poder superior” sobre la mujer) controlan a sus parejas el móvil, les dictan el tipo de ropa que han de llevar y a quienes pueden mirar y con quien hablar, etc., considerándolas de su propiedad, mientras ellas confunden y aceptan estas conductas aberrantes con un amor muy mal entendido. Aparecen noticias a menudo sobre la muerte de una mujer a manos de su pareja machista y asesina. Migrantes que huyen de su país por las guerras o la miseria y que mueren a la orilla de una playa, que idealizan como el paraíso, sin recibir la ayuda de los opulentos; y a los que alcanzan el “paraíso” se les intenta devolver a sus países o se les ponen todas las pegas del mundo para que puedan sobrevivir con la venta ambulante e ilegal de cualquier cosa. Niños marginados por no ser de la misma cultura o color de la piel, o “niños de los nuestros” que hacen una comida al día gracias a los comedores escolares, si es que el ayuntamiento correspondiente los abre en las vacaciones de verano. Y hay otros miles de ejemplos de los que podríamos hablar. Pero siendo conscientes de que esto no tiene arreglo solo con vuestro esfuerzo, no quiere decir que no haya nada que hacer. Vosotros podéis hacer lo que podéis hacer. Por eso sería inmensamente feliz si os veo caminar en dirección a este ideal de igualdad. No quiero que os frustréis por no alcanzarlo. Mirar en vuestro interior y descubrir que toda esta realidad os escandaliza y que de ninguna manera la defendéis y que allí donde vosotros estéis existirá una voz en defensa de la igualdad. Esta forma de actuar ya es revolucionaria. Un granito de arena terminará formando una playa inmensa de igualdad.

Un beso muy fuerte.