Carta nº 2: La lucha por nuestros objetivos

Carta nº 2: La lucha por nuestros objetivos




Queridos nietos:
Yo siempre quiero lo mejor para vosotros. Vuestros padres también. Todos los que os queremos de alguna manera esperamos y deseamos que alcancéis todas las metas que fantaseáis (¿y fantaseamos?). 
Es cierto que aquí aparecen de inmediato varios problemas. Hoy os quiero hablar de uno de ellos. Podéis desear cosas distintas a las que nosotros consideramos que es lo mejor para vosotros (hacer los deberes de clase ahora mismo en vez de salir antes un poco a la calle; llegar a la 1 de la mañana un sábado en vez de a las seis como es vuestro deseo). No os desaniméis, casi siempre suele ocurrir. Luchar por vuestro objetivo sin agresividad, sin pensar que nosotros lo único que hacemos es poneros trabas y que, en definitiva, no os respetamos. Ciertamente puede parecerlo, pues los adultos solemos pensar que simplemente por ser más viejos que vosotros ya sabemos más y sobre todo sabemos lo que os conviene. Es verdad que las cosas son siempre más complejas de lo que os parece en estos momentos de vuestras vidas. Escuchad nuestras razones. Sí, las nuestras, que no tienen que coincidir con las vuestras. Pero lo importante es hablar para intentar llegar a puntos de encuentro... que no siempre se van a lograr  (ni creo que sería bueno que así ocurriera siempre). Preguntad lo que queráis, defended vuestras ideas y opiniones argumentando todo lo que podáis, pero escuchad atentamente (al igual que lo deben hacer vuestros padres con vosotros) las razones de quien os quiere bien.
No valoréis a vuestros padres únicamente porque os den todo lo que deseéis. Muchas veces un buen padre o una excelente madre son aquellos que os hace llorar al no concederos vuestro deseo inmediato. Ya os dije en la carta anterior que la vida es muy dura e injusta, pero es la que tenemos y hay que vivirla. Y creedme, me gustaría que fuesen ellos (que os quieren por encima de todo) quienes os entrenen en la capacidad de tolerar el sufrimiento y la frustración. Su intención será siempre positiva para con vosotros.
Pensar un poco en esto que os digo, porque en la próxima carta os hablaré de cómo me gustaría que os enfrentarais a los objetivos que podéis tener en vuestra vida.
Os quiere, vuestro abuelo.

PD (Para los padres):
Si los adultos queremos lo mejor para nuestros hijos, deberíamos saber que tenemos una poderosa arma en nuestras manos para favorecer el nivel de bienestar presente y sobre todo futuro de nuestros hijos. Depende de cómo organicemos el medio ambiente en el que se van a desarrollar, de cómo interactuemos con ellos, qué conductas vamos a reforzar y cuáles extinguir, qué modelos de afrontamiento de los problemas diarios les ofrezcamos, cómo nos comuniquemos con ellos, etc., así van a actuar en su vida y, en definitiva, así organizarán su lenguaje y pensamiento. Un contexto adecuado favorecerá un desarrollo equilibrado, los hará fuertes ante los avatares de su vida o potenciaremos la aparición de problemas o incluso patología. Tendremos tiempo de hablar de todo esto.